Buscan al hombre que mató y enterró a una madre y a su hija en Punta Lara

Una mujer de 50 años y su hija de 15 fueron encontradas ayer enterradas en una casa de Punta Lara, en Ensenada, cuyo inquilino desapareció después de renunciar a su trabajo argumentando: "Me mandé una cagada".

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Fuentes oficiales lo identificaron como Hugo Orlando Hidalgo (42) aunque suele usar otros nombres y casi todos lo conocen como "Ninja". Ya ordenaron su detención, pero no lo encuentran.

Las víctimas son Maruja Chacón Pérez, de 50 años, y su hija Shirley Cielo Barrientos, de 15, ambas de nacionalidad peruana, quienes habrían conocido al Ninja hace unos dos meses. "El les prometió un buen trabajo", coincidieron varios conocidos de las víctimas.

A ellas les habían perdido el rastro el 28 de enero pasado, cuando salieron de la casa en la que vivían, en Moreno 235, para ir a la de un amigo, en Punta Lara. Por lo que se reconstruyó después, ese amigo era el Ninja. Maruja dejó de aparecer en las redes sociales, algo que alarmó a sus allegados porque "siempre saludaba a su gente por Whatsapp y Facebook", dijo a este diario Kimberley Barrientos, una de los dos hijos de la mujer que están radicados en Perú.

Ellos se comunicaron con los amigos de Maruja para pedirles que fueran a su casa para constatar que estuvieran bien, pero la respuesta que obtuvieron les preocupó todavía más: "Nunca estaban y mi mamá no hubiera dejado tanto tiempo solos a sus dos perritos", aportó la chica.

Por si fuera poco, consiguieron "un audio que grabó una de las amigas de mi mamá cuando la llamó, donde está pidiendo auxilio. Decía: 'Por favor, no quiero morir'. Y de fondo se escucha a mi hermana (Shirley), que decía: 'Salí, salí'", contó el otro hijo de Maruja, Douglas Barrientos.

A pedido de la familia, el 4 de febrero una allegada a las víctimas radicó la denuncia por averiguación de paradero en la comisaría Primera de Ensenada. Esos policías, junto con los del Gabinete de Búsqueda de Personas de la DDI, lograron identificar el inmueble donde madre e hija fueron a pasar el día, una humilde edificación de dos plantas en Almirante Brown 319.

El dueño dijo que se lo alquilaba a un compañero de trabajo, Hidalgo, que no estaba en el lugar y el miércoles había renunciado a su empleo en la empresa "Media Caña", por aquello de la "macana".

A esos datos se les sumó que Maruja y su hija no conocían a Hidalgo por ese nombre, sino como Hugo Marcos Amiel, por lo que a última hora del lunes el fiscal Marcelo Romero y el juez Pablo Raele ordenaron ingresar en la vivienda para inspeccionarla. Una de las primeras cosas que vieron fue un cuchillo con sangre. Luego, "un lavadero con piso de cemento pintado en negro recientemente y se detectaron difuminaciones de manchas hemáticas compatibles con sangre", describió la secretaria de Seguridad y Justicia de la Municipalidad de Ensenada, Susana González.

En esa revisión, el dueño de la vivienda les advirtió a los investigadores que "era raro" un movimiento de tierra que había debajo de una parrilla y que no estaba cuando alquiló la casa. Romero ordenó excavar el lugar y a unos 80 centímetros de profundidad se encontró una frazada rosa que envolvía una bolsa de nylon transparente: era el cuerpo de la menor. Luego había otra bolsa con un cuchillo, ropa interior y zapatillas, y, debajo de otra capa de tierra, una frazada oscura con una bolsa de consorcio negra donde estaba el cuerpo de la mujer.

Las dos víctimas fueron enterradas desnudas y las causales de las muerte se conocerán luego de la autopsia que se hará el viernes. Ese estudio también permitirá saber si las atacaron sexualmente.

Un vocero detalló que la madre fue asesinada varias horas antes que la chica ya que su cuerpo presentaba fauna cadavérica. Además, según testigos, el presunto homicida fue visto con la adolescente el viernes, por lo que se sospecha que la asesinó ese día a la noche o durante el fin de semana, aunque luego las enterró a las dos al mismo tiempo.

Hidalgo fue visto en Berisso el sábado pasado, aunque sospechan que no puede estar muy lejos porque "no tiene dinero". Es que, según los voceros, se le bloqueó la cuenta bancaria en la que percibía sus haberes y se detectó que vendió su celular para conseguir efectivo.

Romero investiga si Maruja mantenía una relación sentimental con Hidalgo y si podrían encuadrar en un caso de trata de personas. La hija mayor de la mujer descarta que estuviera en pareja: "Me lo presentó como un conocido", recordó.

Fuente: Diario EL DIA

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